En febrero contamos sobre cómo tuvimos un déjà vu de lo que vivimos con Alphabet (Google) en el 2025. De cómo veíamos una tremenda oportunidad en Microsoft (MSFT). La tesis era la misma, y era la tesis que siempre como inversores estamos buscando: el mercado ignorando los fundamentos, y al mismo tiempo asignando un peso extremadamente alto a los riesgos. Para los que quieran repasar ese artículo, les dejo el link:
https://ferjgalante.com.ar/
Comportamiento de MSFT en 2025 y 2026
¿Dónde estaba la asimetría en Microsoft? El mercado castigaba a una empresa, no porque no pudiera vender, sino porque no daba abasto para entregar todo lo que le pedían. Y decíamos que Azure «sólo» crecía 38%, no por falta de demanda, sino porque Microsoft estaba desviando chips hacia Copilot a propósito. Cinco meses después, con los resultados del cuarto trimestre fiscal ya sobre la mesa, la tesis no sólo se sostiene: se aceleró.
Microsoft presentó los resultados del segundo trimestre del año. Azure creció 43% en moneda constante en el trimestre, contra 38% que veíamos en febrero. No es una mejora marginal, es la confirmación de que el cuello de botella era real y se está destrabando con el capex (inversiones de capital) que veníamos pidiendo tiempo para dar frutos. Y la fila en la puerta del restaurante, lejos de acortarse, se hizo más larga: el RPO (esa cartera de ingresos contratados aún no facturados) saltó de los USD 625 mil millones que mencionamos en febrero a USD 678 mil millones, con un crecimiento interanual del 84%. Dicho en criollo: le siguen pidiendo más de lo que puede entregar hoy.
Copilot, el otro pilar de la tesis, también aceleró. Ya no hablamos de 15 millones de asientos pagos como en febrero. 365 Copilot sigue escalando fuerte, y GitHub Copilot mostró un salto de ingresos de +60% trimestre contra trimestre. La adopción de IA generativa dentro del ecosistema Microsoft dejó de ser una promesa y empezó a mostrarse en la caja.
Del lado del management, el mensaje de Amy Hood sigue siendo el mismo que citamos en febrero: la demanda sigue superando la oferta. En el earnings call reforzó algo importante para nosotros como inversores: la compañía está gestionando el capex con flexibilidad, sin comprometerse a gastar a ciegas, algo que responde directamente a la principal objeción que le hace el mercado (y que también vimos repetida en varios análisis de Wall Street): ¿no están sobre-invirtiendo?
Y ahí es donde vuelve a aparecer el paralelismo con Alphabet. En julio del año pasado el mercado tampoco terminaba de convencerse, hasta que los fundamentos se impusieron. Con Microsoft estamos, otra vez, en ese momento incómodo donde los números ya confirman la tesis pero el precio todavía no la refleja del todo. La diferencia con febrero es que ahora tenemos data real de un trimestre completo que valida el diagnóstico: no es un problema de negocio, es un problema de capacidad. Y los problemas de capacidad, con tiempo e inversión, se resuelven. Cuando eso pase, la ecuación de ingresos puede dar un salto que hoy el mercado todavía no está poniendo en precio.
Comparación de MSFT (azul), SPY (S&P 500 verde) y QQQ (Nasdaq 100 rojo) desde nuestro artículo
¿Qué hacer con esto? Para los inversores agresivos, la señal de febrero se reafirma: seguimos viendo motivos para sostener y, en la medida de lo posible, seguir sumando posición de forma paulatina. Para los inversores moderados, seguimos recomendando esperar señales más claras de reversión técnica antes de entrar. En nuestra Cartera Agresiva Internacional mantenemos la posición que tomamos en febrero, y por ahora los resultados nos dan la razón. El tiempo, como siempre, tiene la última palabra.
Y como siempre decimos, cada uno debe hacer su propio análisis, ya que no es recomendación de compra.