Quienes siguen nuestros informes saben claramente que estamos en un momento de gran dificultad para armar carteras. Con niveles de apalancamiento y de valuaciones, en algunos sectores (en especial en todo lo relacionado a IA), que nos obligan a operar con gran cautela. Pero al mismo tiempo en un contexto de crecimiento y de expansionismo, que prácticamente nos obligan a estar comprados en activos.
En ese contexto, venimos resaltando la importancia de incorporar activos a nuestras carteras que nos ayuden a diversificar y disminuir el riesgo. De hecho, la semana pasada, sin ir más lejos, estuvimos hablando del oro. Esta semana quiero seguir con el mismo hilo conductor.
Voy a hablar de un sector que en los últimos años ha perdido constantemente contra el índice general S&P 500. Por eso, incluso ha ido perdiendo peso relativo dentro del índice, pasando de representar alrededor de 16%, a solamente ~9%. El sector del que estoy hablando es el de SALUD.
S&P500 contra el Sector Salud
Pero quiero ser claro, no estoy hablando de salud sólo porque es defensivo y ha subido poco, hay varias razones más para empezar a considerarlo con seriedad. Y eso propongo que analicemos hoy.
En primer lugar vamos a hablar de posicionamiento. La salud se encuentra en el percentil 14 de su historial de posicionamiento, mientras que tecnología está en el percentil 80. Esto nos señala, que no sólo el posicionamiento es bajo, sino que incluso muchos fondos lo están utilizando como “funding short”. Esto significa que venden acciones de salud, para financiar sus compras en IA. Eso queda aún más en evidencia cuando vemos que la correlación entre salud y tecnología se encuentra en -0,44.
En segundo lugar quiero hablar de valuación. El precio sobre ganancias proyectadas de salud está en 18,5x. No es una ganga en sí mismo, pero sí en relación al promedio del mercado. Pero lo más interesante es que los márgenes de rentabilidad son similares a los del sector tecnológico (en el orden de 25%). Por eso estamos en presencia de un sector con crecimiento durable, márgenes altos, resiliencia a la inflación y valuación lógica.
En tercer lugar hay que hablar de momentum. Los flujos a los ETFs de salud, que fueron negativos durante años, se han puesto positivos con +USD 6.400 millones en los últimos 12 meses. A eso hay que agregar, que en la encuesta de gestores globales de Bank of America se detecta que estos han aumentado su exposición a salud, más que a cualquier otro sector o clase de activo.
Pero como siempre decimos, también hay riesgos, y en salud son muy importantes. Vamos a nombrar los más comunes:
- Vencimientos de patentes: con una aceleración muy marcada en el año 2028.
- Riesgo político/regulatorio: Trump viene generando ruido en regulación de precios, recortes y cambios en planes de salud, y aranceles.
- Innovación y obtención de patentes.
¿Qué activos se destacan dentro de este universo? Voy a nombrar algunas empresas sin que sea recomendación de compra. Y los voy a separar en dos universos. Por un lado los de calidad, ya asentados en el mercado, son líderes rentables como Eli Lilly (LLY), AbbVie (ABBV), Gilead (GILD), UnitedHealth (UNH), Thermo Fisher (TMO) y Danaher (DHR).
Y por otro lado, tenemos a las innovadores, donde la relación riesgo / potencial retorno, se encuentra un escalón arriba. Como por ejemplo Intuitive Surgical (ISRG), Guardant Health (GH) y Natera (NTRA).
También vale la pena resaltar que existen ETFs direccionales como por ejemplo XLV con las siguientes principales posiciones:
En conclusión estamos en presencia de un sector durable, rentable y barato contra el promedio de mercado, con ganancias proyectadas acelerando fuerte en 2027, posicionamiento en mínimos, y flujos girando. Pero también existen riesgos notorios que hacen que no sea una apuesta con certeza. Aunque sí un gran activo para diversificar el gran riesgo IA..
Como siempre aclaro, no es una recomendación de compra, es material para que pienses tu cartera con cabeza propia.