Desde hace tiempo vengo hablando principalmente de alternativas de inversión de renta variable, y con un nivel de riesgo entre medio y alto. A modo de ejemplo he hablado de acciones de empresas relacionadas con la energía nuclear, de criptos, de commodities, de tecnológicas, entre otras. Hoy voy a hablar de otro tipo de inversión: de renta fija.
Sin dudas es una clase de activo menos seductor, más aburrido, pero no por eso menos importante. Incluso uno de los portfolios de inversión más analizados y estudiados, es el famoso 60-40, que no es más que un portfolio eficiente que combina un 60% del patrimonio en activos de renta fija, y un 40% en activos de renta variable.
¿Y por qué quiero hablar de renta fija? Porque en nuestras carteras de bonos estamos llevando adelante un cambio de paradigma. Donde en el último tiempo estamos priorizando alternativas de mercados emergentes, por encima de alternativas de mercados desarrollados, en especial por encima de Estados Unidos.
¿Esto significa que estamos asumiendo un riesgo mucho mayor? No necesariamente. Y ahí está el cambio de paradigma fundamental. En el último tiempo, entendemos que al aplicar nuestra herramienta favorita de análisis de inversiones: la balanza riesgo-beneficio, los emergentes llevan las de ganar.
Y esto lo vamos a resumir en dos razones fundamentales:
- Los bonos emergentes han disminuido su riesgo implícito para un mejor retorno.
- Los bonos de Estados Unidos han aumentado su riesgo implícito para un peor retorno.
¿Qué viene pasando con los emergentes?
Vamos a los datos, que nos demuestran cómo cambió todo. Si hablamos de bonos soberanos (emitidos por los gobiernos nacionales), en el año 1995 había sólo 16 países emitiendo títulos, de los cuales sólo el 4% calificaba como investment grade (mejor calificación de riesgo). En el año 2025 encontramos 72 emisores, y de los títulos el 56% son investment grade. Sumado a eso, se han incorporado emisores corporativos (empresas privadas) en 63 países emergentes, y de esos títulos el 66% son investment grade.
Para llegar a estas impresionantes métricas, claramente los países emergentes han realizado un duro trabajo de mejorar sus fundamentos macroeconómicos. Han hecho bien las tareas, por eso la cantidad de defaults ha disminuido radicalmente.
Las posiciones de reservas internacionales en los bancos centrales emergentes han mejorado radicalmente, esto ha ayudado a que el ratio de deuda sobre reservas se encuentre en niveles muy bajos. A su vez, el ratio de reservas sobre PBI está en niveles elevados. Y la inflación como problema en la mayoría de estos países ha quedado en el pasado.
¿Qué muestran los fundamentos?
Vamos a hacer un breve resumen de indicadores coyunturales que nos llevan a fortalecer nuestra visión:
- A la deuda emergente le suele ir muy bien cuando la Reserva Federal deja de subir su tasa de interés, y ni hablar cuando empieza a bajarla (lo que podría estar por pasar).
- Los ciclos de debilidad del dólar mejoran los fundamentos de la deuda emergente.
- Se espera que el crecimiento promedio de las economías emergentes supere a las desarrolladas en los próximos años.
- Con inflación controlada, los emergentes tendrían margen de maniobra para bajar tasas de interés.
- El ratio de deuda sobre PBI es radicalmente mejor para los emergentes, en relación a los desarrollados.
- Luego de un ciclo de suba de tasas en Estados Unidos, como acabamos de vivir, los inversores se encuentran muy sub-invertidos en deuda emergente.
¿Cómo incorporar este activo a nuestros portfolios?
Como venimos diciendo, esto es lo más sencillo. En la actualidad tenemos ETFs, UCITS, y fondos de inversión que permiten que esta estrategia sea de fácil acceso para todo tipo de inversores.
En el caso de inversores más conservadores, probablemente querrán ir por el camino de bonos emergentes en dólares, con rendimientos de alrededor de 2 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Para inversores más agresivos, que pueden querer aprovechar el nuevo ciclo de tasas y de debilidad del dólar, podrían ir por la alternativa de bonos emergentes emitidos en sus propias monedas. Esta última alternativa nos dará la posibilidad de diversificar moneda y apalancar rendimientos.