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Todos hemos escuchado miles de veces la famosa frase: “es la economía, estúpido”. La misma se popularizó en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 1992, que enfrentó a Bill Clinton y George Bush (padre). Esa frase se le adjudica al estratega de campaña de Clinton, ya que la punta de lanza de la estrategia era enfocarse en los problemas económicos diarios del ciudadano norteamericano, y no en la política (donde Bush se hacía fuerte).

En el caso de La Libertad Avanza, y de cara a las elecciones de medio término del 26 de octubre, la estrategia parece haber mutado a “es la política, estúpido”.

Quienes nos siguen, saben que venimos hablando de dos pilares fundamentales para el gobierno de Milei de cara a esas elecciones. Uno era el control del tipo de cambio y las reservas, y este lo tuvo que atacar mediante el acercamiento al Tesoro de Estados Unidos. No profundizaremos sobre este punto, ya que lo hemos hecho en semanas anteriores.

El segundo pilar, era retomar la agenda política. Acercarse nuevamente a los gobernadores. Buscar gobernabilidad. Intentar bloquear los duros ataques que viene sufriendo en el Congreso. Algo a lo que el oficialismo no se mostraba ajeno, ya que el mismo Milei lo reconoció en el discurso que dio minutos después de la dura derrota en las legislativas de la indomable provincia de Buenos Aires.

No debe sorprendernos que a un presidente que es economista de formación, y que toda su campaña para llegar a ser presidente se basó en los problemas macroeconómicos de Argentina, se le haga más sencillo resolver los problemas económicos que los políticos. Pero claramente llegó el momento de la política para este gobierno.

Entonces vamos a la pregunta clave: ¿se está haciendo algo para avanzar en esta línea? En la última semana parece que por fin el gobierno se decidió a arrancar.

Las reuniones del ministro de economía Caputo con gobernadores, firmando reparto de fondos para obra pública y acuerdos financieros, fueron la primera gran señal. Como las reuniones del nuevo ministro del Interior, Lisandro Catalán, recorriendo el interior del país y sellando acuerdos sobre la base de repartir dinero y condonar deudas. Porque seamos sinceros, nada le saca mayores sonrisas a un gobernador que la obra pública, y sino preguntarle a Claudio Poggi, de San Luis.

Por su lado el mismo Milei, tomó el teléfono y acercó posiciones con el ex-presidente Macri, intentando reconstruir los dinamitados puentes con el Pro. Y donde fue el mismo Macri el que hace referencia a la importancia de iniciar los “cambios orientados a realizar reformas estructurales importantes” desde el Congreso.

Otra decisión fundamental es la de bajar la candidatura de José Luis Espert, luego de desatarse el escándalo que lo involucra con “Fred” Machado. La lectura: por fin el gobierno acepta sacrificar a un candidato en pos de la transparencia. Como también la decisión de poner en su lugar a Diego Santilli, una figura central del Pro, y que ya tiene experiencia electoral en la provincia. Otro paso más para acercar posiciones entre LLA y el Pro.

Sumando todo lo anterior, el mercado estará muy atento esta semana a la Cámara de Diputados. Se buscará dilucidar si estos movimientos ayudarán a que el gobierno pueda sostener un probable veto a la ley que se podría aprobar esta semana: la que modifica la forma en que se tratan los DNU en Argentina. Algo que es clave para la gobernabilidad. Ya hubo 88 diputados que, cuando el kirchnerismo intentó tratar la ley sin paso por comisiones (necesitando ⅔ de los votos), se mostraron dispuestos a negociar. Es clave haber logrado avances para entonces.

Por último, las recientes entrevistas de Milei muestran un cambio clave a nuestro juicio: volvió a hablar de lo que viene, de lo necesario para que haya crecimiento y progreso el día después del 26 de octubre. Milei fue votado para traer un cambio, la gente ya soportó y vivió dos años de ajuste de emergencia para acomodar la macro. Pero ahora quiere escuchar otro discurso, uno de desarrollo económico, y hacia allí debe derivar el discurso y la agenda futura.

Pasando a inversiones, por el momento los bonos soberanos han sido los principales beneficiados en estos días. Al dejar de discutirse la sustentabilidad de la deuda en el 2026 (e incluso en el 2027), gracias al apoyo del Tesoro de Estados Unidos. Pero las acciones argentinas siguen sufriendo, cuesta encontrar inversores con el apetito necesario para irse comprados a las elecciones. Esto último, como ya manifestamos, es parte de la locura del mercado. Ya que algunas acciones, como las de empresas energéticas, se muestran con un tremendo potencial al margen del resultado de las elecciones.

Por el momento el mercado sigue en búsqueda de señales, y en estos días la búsqueda se concentra en señales POLÍTICAS.