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La guerra nos ha mantenido alejados de otros temas, pero esta semana nos vamos a tomar un descanso. Aprovecharemos para volver al tema que dominaba los titulares hasta hace un par de semanas: la Inteligencia Artificial (IA). Y dentro de los miles de subtemas que hay alrededor de esta, vamos a concentrarnos en uno en particular: el impacto del reemplazo de puestos laborales por la mismísima IA.

El Memo de Citrini

A fines de febrero, una empresa de análisis financiero llamada Citrini Research publicó un artículo titulado “La Crisis de Inteligencia Global de 2028”, y rápidamente se volvió viral encendiendo debates y pánico. ¿Qué plantea el mismo?: que la IA será tan exitosa que se volverá un problema.

El análisis de Citrini nos invita a jugar con predecir el futuro. Nos ubica en octubre del 2026 con los mercados financieros en récords históricos gracias al fuerte crecimiento de las ganancias financieras de las empresas que fueron reemplazando empleados por herramientas de IA. Y esas ganancias a su vez son reinvertidas nuevamente en mejorar esa misma IA. 

En ese contexto los salarios irán colapsando, y los ejecutivos se verán forzados a bajarse a empleos de menor calificación, desplazando a otros. De ahí surge el concepto de “PBI fantasma”: el producto se expande, pero no “aparece” en la economía real. Y así, el caos que empezó en la industria del software se irá trasladando a miles de sectores.

Conclusión: explosión de productividad, con fuerte caída del consumo por la incertidumbre laboral, generando presión deflacionaria sobre todos los activos. Hasta ahora la inteligencia era un bien escaso y exclusivo de los humanos, y todo nuestro ecosistema funcionaba bajo esa premisa. La IA nos obliga a modificar todo y asignarles nuevos valores a los activos. Y ahí estará el desafío.

El escenario Bloch

Pero como siempre pasa, toda historia tiene dos versiones, dos caras de la misma moneda. El reconocido inversor Michael Bloch se propuso plantear el mismo escenario que Citrini, pero llegó a conclusiones opuestas. 

Bloch argumenta que estamos subestimando groseramente el crecimiento que el PBI experimentará gracias a la IA. Como también, en el supuesto que la IA reemplazará a todos, cuando en realidad viene a expandir las fronteras de lo que una persona puede hacer. Creando al mismo tiempo nuevas industrias, nuevos nichos de negocio, y mucho más. 

Es decir Bloch (al igual que grandes referentes como Elon Musk) espera que la IA no sólo no genere una espiral deflacionaria, sino un boom de riqueza impulsado por la eficiencia y la reducción radical de costos en servicios básicos. 

¿Cómo nos impacta como inversores?

Primero vamos a los puntos en común, y que no se discuten gane quien gane entre estos autores:

  • La IA es y será revolucionaria.
  • La IA llegó para quedarse.
  • Las inversiones en IA no pararán, incluso se seguirán acelerando.
  • Habrá ganadores y perdedores.

La necesidad de centros de datos, de energía, de chips, de memoria, no se va a detener. Recién estamos en los comienzos de la construcción de la infraestructura de esta nueva era.

Como inversores debemos buscar qué empresas podrán ser las grandes proveedoras de esta carrera, como también aquellas que ayudarán a mejorar la eficiencia constantemente. En simultáneo habrá transformaciones, el mundo de los márgenes elevados por trabajo manual o repetitivo tiene sentencia de muerte, y las empresas que no evolucionen sufrirán.

Es fundamental tomarse unos minutos y sentarse a analizar si los activos que tenemos en cartera se adaptarán o no al nuevo paradigma que se viene.