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En el 2026 esperamos que se amplifique la gran discusión que concentró el cierre del 2025: ¿hay una burbuja en Inteligencia Artificial? Y en base a esta pregunta podemos anticipar una muy importante conclusión: las estrategias de gestión activa no sólo serán de gran importancia, sino que serán de vida o muerte.

Estamos atravesando una etapa de “destrucción creativa” como nunca antes hemos visto. ¿Qué significa esto? que el ritmo de evolución tecnológica que estamos viendo hace que algo que se creó hace una semana, y que parecía que iba a dominar la escena, puede ser reemplazado y “destruido” por otro lanzamiento a los pocos días.

En ese contexto queda claro que no podemos comprar una acción y casarnos con ella. Esto porque creemos que no estamos en presencia de una “burbuja” tradicional donde puede estallar y arrastrar a todos, sino que creemos estar en presencia de una “guerra tecnológica”. Y como en toda guerra, habrá ganadores y claros perdedores que se quedarán sin nada. Y en ese contexto, la selectividad y el pragmatismo de saber cambiar sobre la marcha, serán fundamentales.

Entendiendo esto vamos a hablar de activos.

¿Qué esperamos para el dólar?

Luego de un 2025 de debilidad para el dólar estadounidense, esperamos que la tendencia se mantenga durante el 2026. Aunque será clave seguir de cerca la designación del nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), ya que el 15 de mayo de 2026 vence el mandato de Jerome Powell. Trump ha manifestado en reiteradas ocasiones que reemplazará a Powell, y que quiere designar a alguien alineado con su visión de la necesidad de una política monetaria más laxa en Estados Unidos.

La designación de una persona que sea vista como alguien que ponga en riesgo la independencia de la Fed, podría generar una crisis de desconfianza con consecuencias difíciles de predecir. Por ende podría generar una crisis de desconfianza sobre el dólar, y la necesidad de buscar alternativas de cobertura.

Esto ya viene ocurriendo, y lo podemos confirmar con el tremendo rally en el precio del oro, y en las tenencias de reservas de los principales bancos centrales de todo el mundo. Estas entidades han decidido disminuir sus tenencias de dólares, y reemplazarlas por el metal precioso.

Por lo anterior es que las expectativas siguen siendo alcistas para el oro, para la plata, e incluso para algunos metales básicos como el cobre y el aluminio.

Tasas de interés y renta fija

Esperamos un año de mucha actividad en materia de colocación de deuda corporativa. La razón se encuentra en las tremendas proyecciones de inversiones para ganar la carrera tecnológica. Esta dinámica en algún momento del año podría pesar sobre los diferenciales de tasa de créditos corporativos.

En materia de tasas de interés, nuestra expectativa queda cubierta en el apartado anterior sobre el dólar: es clave seguir de cerca las noticias alrededor de la Fed y Trump.

Renta variable internacional

Mantenemos una visión optimista sobre los Mercados Emergentes, pese a que en el 2025 lograron rendir por encima del S&P 500, creemos que recién hemos visto el comienzo.

Performance de EEM (Mercados Emergentes) sobre SPY (S&P 500) en 2025

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Algo que queda fácilmente de manifiesto al observar el gráfico de largo plazo de esta relación. Lo que ocurrió en 2025 parece ser nada, al verlo con esta perspectiva.

Performance histórica de EEM (Mercados Emergentes) sobre SPY (S&P 500)

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Si a esto le sumamos, las interesantes valuaciones, y el buen contexto macroeconómico de estos mercados, queda clara nuestra preferencia. Vemos con especial interés mercados como latinoamérica, China, Corea e India.

En el caso de la Eurozona hemos cambiado nuestra postura, y vemos algunas oportunidades interesantes. En especial en el caso de Alemania, que se encuentra dentro de los países de peor performance de la zona en el 2025, y que de la mano de algunas políticas de estímulo podría cambiar la tendencia.

Pero lo más importante de entender, es que pensar posiciones para mantener durante todo el 2026 es muy complicado en el contexto actual. No me canso de repetirlo LA CLAVE será la GESTIÓN ACTIVA, y saber adaptarse al cambio.