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Difícil desarrollar otro tema que no sean las elecciones en la provincia de Buenos Aires (PBA). Como ya veníamos alertando, se trataba de unas elecciones de gran importancia. Claramente no por la legislatura provincial, sino por otros factores. Desde La Libertad Avanza (LLA) se encargaron de nacionalizarlas, porque al no tener primarias (PASO) eran un test interesante (más en un contexto donde las encuestas han quedado totalmente desprestigiadas y sin valor), y porque la inviable provincia reúne alrededor del 37% de los votos del padrón nacional.

En nuestro webinar de la semana anterior, comentamos que el “diablo estaba en los detalles”, y que al margen de los porcentajes, la clave iba a estar en los números finos. Los escenarios que hablaban de un “empate técnico” se basaban en la expectativa de que los votos al kirchnerismo se ubicarían en torno a 3 millones, como en las PASO 2021 y 2023. Mientras que en un escenario donde LLA retenía el 80% de los votos de Milei en las PASO, y sumaba 75% de los votos de Patricia Bullrich, se iba a encontrar en la zona cercana a 3 millones de votantes también.

El resultado final fue de 3,8 millones para Fuerza Patria (kirchnerismo) y 2,7 millones para la Alianza La Libertad Avanza. Primera, simple, y rápida conclusión: el kirchnerismo sacó a relucir su capacidad de movilización, y con ello cosechó más votos de lo esperado. Por su lado la fallida Alianza no traccionó del todo, ni a propios, ni a terceros.

Por supuesto las elecciones que importan serán las del 26 de octubre, pero estas venían a marcar el humor y las expectativas para entonces.

Como siempre decimos, los eventos que mueven fuertemente el precio de los activos financieros, son aquellos inesperados. Esto porque no están incorporados en los precios. Y como anticipamos, los mercados, pese a que no llegaron eufóricos, sí esperaban que de darse una derrota para el oficialismo, ésta no superaría los 5 puntos porcentuales de diferencia.

La diferencia final, de más de 13 puntos, terminó generando un fuerte impacto. Así podemos ver precios de acciones alrededor de 20% abajo en dólares, y bonos soberanos en dólares entre 5% y 10% dependiendo del vencimiento. Por su lado el dólar mismo, operando alrededor de 1.450 pesos. Claramente los mercados financieros preferían un triunfo del partido del presidente Milei, y le tienen pánico al regreso del kirchnerismo en cualquier variante.

¿Qué puede pasar hacia adelante?

Las elecciones que importan son las del 26 de octubre. Y realmente importan por dos razones. Primero porque el Congreso es hasta ahora el “talón de Aquiles” del gobierno. El lugar desde donde le vienen atacando su superpoder: el superávit fiscal. Segundo, porque necesitará votos para las reformas de segundo grado, aquellas que deben sumarse al orden macroeconómico para que Argentina pueda desarrollarse. Siendo las más mencionadas la reforma laboral, la tributaria y la previsional.

Esas elecciones, hasta hace unos días, el mercado y las encuestas descontaban que las ganaría el oficialismo. Después de la dura paliza de las elecciones de la provincia, todo cambió.

El discurso que dio Milei, la misma noche de las elecciones, fue breve pero ofreció tres señales muy importantes. En primer lugar, reconoció la derrota y se comprometió a hacerse cargo del descontento y actuar. En segundo lugar, responsabilizó a la “política”, y por ende dejó claro que los cambios vendrán por ahí. En tercer lugar ratificó el rumbo económico, y dejó claro que los cambios NO vendrán por ahí.

¿Qué esperar en materia económica?

El primer tema que preocupa es el dólar. Claramente, el poder de fuego que debemos mirar no son los dólares del Tesoro, que anunció que estaría vendiendo, que son muy pocos. Tenemos que mirar al Banco Central (BCRA), y ahí sí que hay poder de fuego hasta las elecciones del 26 de octubre.

Según el acuerdo con el FMI, el BCRA puede empezar a vender dólares cuando el tipo de cambio llegue a la zona de 1.470 (actual techo de la banda). Esto no sólo ayudaría a bajar el precio por el lado de la oferta de dólares, sino que aparte se estaría absorbiendo pesos. Para esta tarea el BCRA cuenta con alrededor de USD 15.000 millones, y con el fuerte trabajo precautorio que hizo el gobierno antes de las elecciones de eliminar excedentes de pesos. No vemos problema para que logre el objetivo hasta las elecciones.

Pero como siempre resaltamos, la clave es la confianza y la credibilidad. El mejor escenario para el gobierno es no llegar a vender dólares. Que el mercado se autorregule. Que al acercarse a la zona del techo de la banda, y ante la expectativa de que el BCRA intervenga, se detenga antes. Este sería el escenario ideal.

El peor escenario, sería que el BCRA tenga que intervenir durante reiteradas jornadas, y que vaya perdiendo reservas. Sembrando dudas sobre su capacidad de sostener esa actividad en el tiempo, y sobre el pago en efectivo de los vencimientos de la deuda en dólares de enero del 2026. Y peor aún, que esto desate salida de depósitos en dólares de los bancos.

En lo inmediato, de cortísimo plazo, será clave observar la dinámica descrita arriba. Es la primera que nos dirá si la baja en los activos financieros es una oportunidad o el comienzo de algo peor.

¿Qué esperar en materia política?

Acá Milei sí prometió cambios.

¿Logrará reparar los puentes destruidos recientemente con los gobernadores y los legisladores del centro? Una primera señal, incluso, puede ser la votación en Diputados del proyecto que reforma los DNU. Es un proyecto que ya aprobó el Senado, y que podría complicar aún más la segunda mitad del gobierno de Milei. Ya que obliga a que los DNU sean aprobados por ambas cámaras, en 90 días desde su emisión, o quedan sin efecto.

Pero además, ¿ofrecerá alguna, o algunas, cabezas para lograr más adhesión? ¿Volverá Santiago Caputo a ser el estratega, y saldrán los Menem? ¿Veremos a un Milei prometiendo algo más de moderación para la segunda mitad de su mandato?

Todo lo anterior pueden ser otras señales para dilucidar si los cambios serán reales. Y si serán suficientes para torcer la tendencia política. Y por último, también serán señales para ver si los activos financieros son una oportunidad a estos precios, o si es mejor alejarse.

En conclusión: nada está dicho. Mucho para observar, analizar, y recién luego, tomar decisiones.