Somos eternos buscadores de oportunidades de inversión. ¿Qué buscamos? En especial, oportunidades asimétricas, donde el potencial retorno supere claramente al riesgo que asumimos. Oportunidades donde el precio del activo no se condice con su valor.
Creemos que una vez más estamos en presencia de una compañía que cumple con esos requisitos: se trata de Alphabet. Aunque todos la conocemos por su anterior nombre: Google.
¿Qué ha pasado para que Google ocupe el casillero de oportunidad asimétrica?
El primer gran castigo a Google, vino con el lanzamiento de ChatGPT por Open AI. Pese a que Google venía hace tiempo trabajando en IA, la sorprendieron con la guardia baja, ya que aún no vislumbraba el lanzamiento de productos para uso masivo. En Google se encendieron luces de alerta, que la obligaron a replantearse el desarrollo de su IA.
Los primero pasos fueron erráticos: lanzó al público, herramientas que llevaron a que muchos analistas ridiculizaran a la compañía. Un generador de imágenes que cometía errores grotescos. Respuestas en su primera versión de Gemini (el GPT de Alphabet) que distaban de la “calidad” de sus nuevos competidores.
Y todo empeoró cuando empezamos a ver que el futuro del negocio de las búsquedas en la web podría cambiar para siempre con la IA. Google domina ampliamente este mercado, con aproximadamente 90% del market share. Y búsquedas es por lejos, la principal fuente de ingresos de Alphabet. Una situación muy complicada, sin dudas.
A lo anterior se suma, y avanza, otro gran problema: el regulatorio y jurídico. Alphabet enfrenta simultáneamente varios juicios antimonopolio. Estos juicios amenazan con generar desinversiones forzosas, ventas, e imposición de restricciones operativas.
Nuestra tesis de inversión cree que estos riesgos están siendo excesivamente reflejados en el precio de las acciones de Alphabet.
La IA de Google no para de avanzar. Al margen de un comienzo a los tropezones, Gemini ya ha logrado superar a OpenAI en algunas mediciones de resultados, e incluso está logrando ofrecer productos y servicios de mejor calidad, a mejor precio. Por otro lado, ha lanzado herramientas en generación de videos e imágenes, como Veo 3, que han sorprendido a los especialistas del sector. Todo esto, a su vez, integrado a YouTube, a Canva, y a herramientas para que las empresas puedan generar publicidad (ingresos para Alphabet).
En simultáneo, Google tiene una ventaja competitiva muy grande: un set de herramientas (Workspace) para empresas, instituciones e individuos muy utilizados a los cuales integrar su IA. Sí, sabemos que Microsoft es un competidor acá, y que es accionista de OpenAI. Pero es inversor, no propietario, y ya han tenido diferencias y roces en el desarrollo de la IA de OpenAI.
El negocio de la nube no para de crecer, e incluso OpenAI se ha sumado como cliente de Alphabet, demandando sus servicios de nube para IA. A la par que Alphabet desarrolla sus propios chips para IA aplicada en su nube. Un servicio cuya demanda debería crecer exponencialmente.
En búsquedas Google ya integró la IA a través de las “AI Overviews”, las que a su vez logran que los usuarios puedan mantener su hábito de búsqueda, sin perder los beneficios de las respuestas basadas en IA. El desafío de monetización para Google, es que esto genera una caída en la cantidad de clicks en enlaces. Por el momento, hay estadísticas que invitan a ilusionar a la compañía por el lado de la calidad de los clicks: sí, son menos, pero provienen de usuarios que tienden a permanecer más tiempo y con menor tasa de rebote. También la compañía está analizando alternativas para monetizar las publicidades desde los “AI Overviews”.
Pasando al tema regulatorio, acá sí vemos un riesgo más elevado, y más complejo. Los dos más seguidos son el que la obligaría a romper su acuerdo con Apple para las búsquedas en los dispositivos de la manzana, y el que la obligaría a deshacerse de su navegador Chrome. Lo importante es que creemos que estos riesgos ya están más que reflejados en el precio de Alphabet.
Valor no es lo mismo que precio
En términos de valuación, Alphabet es una joya. Tiene un ratio de precio sobre ganancias de 18,6x contra el promedio del Nasdaq (el índice de tecnológicas) en niveles de 38x. A la vez que el ratio de precio sobre ventas, es el más bajo de todas las Magníficas 7 (Meta, Amazon, Apple, Microsoft, Nvidia y Tesla).
Alphabet cotiza como si viniera un caos sobre la compañía. Que el negocio de búsquedas ha sido herido de muerte, y que su estructura empresarial va camino a un desmantelamiento general. Por todo lo anterior, no compartimos esta visión. Pero además, Google viene creciendo en otras verticales que empiezan a generar más ganancias, y con grandes perspectivas de futuro.
Google Cloud: es la nube de mayor crecimiento entre las principales (AWS de Amazon y Microsoft Azure), y pasó de ser un área deficitaria a ser un generador de rentabilidad en 2025.
YouTube: los ingresos por publicidad de la plataforma de video no paran de crecer, sino que también muestra números impresionantes en suscripciones a través de YouTube Premium y YouTube TV.
Waymo: la unidad de conducción autónoma de Alphabet ha pasado de 10.000 viajes semanales en mayo de 2023 a 250.000 en 2025. Y aunque es un área que sigue registrando pérdidas, los ingresos están creciendo a gran ritmo en uno de los negocios que mejores proyecciones de crecimiento tiene en el mundo. De hecho Tesla acaba de volcarse con fuerza con su RoboTaxi, aunque corriendo de atrás, con un Waymo que ya se encuentra en decenas de ciudades y que ha logrado acuerdo con gigantes del sector como Uber.
Por todo lo anterior, es que concluimos que Alphabet es una gran oportunidad, y esto se refleja en que es una de las principales tenencias en nuestra Cartera Agresiva Internacional de Chimpay. También entendemos que es clave hacer una gestión cercana y activa de esta posición, ya que los riesgos no son menores, en especial el regulatorio.