Seleccionar página

“Esta vez es diferente”. ¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase? ¿Cuántas veces hemos dicho esa frase? ¿Cuántas veces realmente ha sido diferente? Algunos la habrán usado antes de volver con un ex, otros antes de empezar un cambio de dieta, pero a nosotros nos interesa en otro contexto. 

Cuántas veces como inversores nos hemos dejado atraer por algo que parecía una oportunidad única, aunque todos los indicadores racionales encendían luces de alertas. Pero el FOMO nos ganó, nos metimos, y perdimos. ¿Qué es el FOMO? El FOMO es un acrónimo muy muy usado en los mercados financieros, y significa “Fear Of Missing Out”. En español el “miedo de quedarse afuera”. En términos simples, es un impulso netamente emocional, no racional, de meterse en una inversión porque otros han ganado mucho y sentís que te la estás perdiendo. Es la ilusión de que los precios de los activos van a crecer hasta las nubes.

El FOMO es el combustible de las burbujas. El nombre “burbuja” para estos eventos financieros no necesita demasiada explicación. Es algo que se infla, se infla, se infla, hasta que estalla. En nuestro caso, es el precio de los activos, que suben, suben, suben, y parece que no dejarán de subir, hasta que corrigen con mucha violencia y velocidad, dejando a miles de inversores arruinados. 

Muchos tienden a creer que las burbujas son fenómenos que ocurren pocas veces en la historia. Esa creencia se basa en que la mayoría conoce sólo las grandes burbujas. La del del precio de los tulipanes (siglo XVII), la burbuja ferroviaria (siglo XIX), la de las puntocom (fines de los 90s), la inmobiliaria (2003/2008).

Cisco Systems y la burbuja de las puntocom

El S&P500 y la burbuja inmobiliaria

Pero existen muchas otras burbujas, menos conocidas, pero burbujas al fin. Algunos ejemplos: la japonesa a fines de los 80s, la de las acciones chinas (2015), la de los SPACS (Special Purpose Acquisition Companies), la de las cámaras digitales, las de los ICO, la de las meme coins, la de los NFTs, la de las energías renovables, la de las impresoras 3D, y muchas, muchas más.

ETF de energías renovables

Como verán en todos los casos hay denominadores muy comunes. Temas que se ponen de moda, precios que empiezan a volar, FOMO, mucho FOMO, valuaciones que alcanzan niveles obscenos, hasta que nos damos cuenta que todo es ridículo y comienza el conocido “fenómeno puerta 12”.  Este fenómeno hace referencia a cuando todos queremos salir al mismo tiempo, todos vendedores sin compradores, los precios colapsan a gran velocidad.

En 1934, Benjamin Graham (el maestro de Warren Buffet) escribió: “La noción de que el atractivo de una acción es completamente independiente de su precio es increíblemente absurdo.”

Está ocurriendo otra vez

En la actualidad, como muchas veces a lo largo de la historia, estamos viendo analistas y asesores explicando como “esta vez es diferente”, como hay un “cambio de paradigma”, que estamos entrando en una “nueva era” para la valuación de activos. La realidad luego termina ofreciendo un baño de humildad.

¿En qué sectores estamos viendo principalmente esta vieja tendencia? Probablemente el más importante sea el de la computación cuántica. Con empresas como Rigetti Computing y Quantum Computing, entre otras. Estas acciones han experimentado subas explosivas en sus precios, como podemos ver en el gráfico abajo. En el caso de Rigetti presenta ratios ridículos como precio/ventas en 258 veces y precio/valor libro de 16. Mientras que Quantum tan sólo presenta 3.294 veces precio/ventas.

Pero este no es el único sector, lo mismo estamos viendo en muchas acciones relacionadas al tema más de moda de todos: la Inteligencia Artificial. Podemos nombrar varias como Broadcom (AVGO), Arm Holdings (ARM), Nvidia (NVDA), y muchas más.

¿Significa que no debemos invertir en estas acciones? No necesariamente. De hecho en nuestro Fondo Internacional hemos realizado inversiones en acciones como Nvidia, Broadcom, Tesla, Arkk Investment, y podríamos volver a realizarlas. Lo importante es entender que cuando pagamos acciones a niveles de valuaciones extremos, estamos obligados a ser mucho más cautos, a seguir de cerca el comportamiento y a tener una clara estrategia de salida. Pagando valuaciones exorbitantes, la estrategia de comprar y mantener en el tiempo sin mirar puede ser muy muy peligrosa.

Y no, esta vez no es diferente.