Hay algo que me preocupa, y mucho. Y por eso vengo hablando de ese tema hace tiempo: la debilidad del dólar, y el destino de la política monetaria en Estados Unidos. Y me preocupa mucho porque los argentinos han decidido desde tiempos inmemorables confiar en esa moneda como el resguardo de valor de sus ahorros.
En julio del 2024 publicamos “El fin del super ciclo del dólar”
Y recientemente “Del dólar al oro: el cambio en las reservas globales” https://ferjgalante.com.ar/el-dolar-en-la-cuerda-floja/
Y la realidad es que el dólar ha estado perdiendo valor a nivel global en el último tiempo.
En estos días tuvimos un esperado suceso: el 17 de junio, el nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh, tuvo su primer comité de política monetaria. Y no hubo sorpresas en materia de tasa de interés, se mantuvo sin cambios en el rango de 3,50% a 3,75%. Pero la novedad vino en el comunicado posterior.
Warsh redujo el comunicado de 300 a unas 130 palabras. Eliminó el forward guidance (la orientación sobre los próximos pasos). Describió a la economía con extrema simpleza: “expandiéndose a un ritmo sólido”. Y anunció la creación de cinco grupos de trabajo para revisar la forma en que se hace política monetaria en Estados Unidos:
- Comunicación: con el objetivo de eliminar en el tiempo el “dot plot” (expectativa de tasa de interés en el futuro).
- Analizar el balance de la Fed: con la intención de achicarlo.
- Revisar las fuentes de datos.
- Determinar el impacto de la productividad y las nuevas tecnologías: con especial foco en IA.
- Revisar el marco de análisis de la inflación, como un simple fenómeno monetario.
¿Por qué creo que lo anunciado por Warsh es muy peligroso y el mercado no lo está entendiendo?
Warsh llegó a la presidencia de la Fed con un objetivo, con una misión. Esa misión le fue encargada por quien lo nominó: el presidente Donald Trump. Su objetivo es reducir la tasa de interés, sin importar lo que diga el manual de buen banquero central.
La economía norteamericana está pujante y sana, lo indican los datos. Y al mismo tiempo la inflación se está acelerando. El índice de mayo llegó a 4,2% interanual, el más alto en 3 años. Obvio, hay que ser justos, en gran medida el salto es por la suba del precio del combustible. Pero la inflación núcleo está en 2,9%, por encima del objetivo histórico de la Fed de 2%. Las variables macroeconómicas llevarían a pensar que la Fed debería estar analizando subir la tasa de referencia, sin dudas no bajarla.
¿Por qué Trump necesita tasas bajas con urgencia?
La respuesta más sencilla sería que una política monetaria más laxa genera mayor crecimiento. Pero la verdadera motivación de Trump está en la deuda. Estados Unidos tiene un déficit fiscal fuera de control, en la zona de 5,8% del PBI. Eso deriva en un endeudamiento por arriba del 120% del PBI. Y los intereses de la deuda se han convertido en el segundo renglón del presupuesto federal, por encima de los gastos en defensa y salud, y sólo superado por el gasto en seguridad social. Demencial.
Trump ya demostró que no quiere encarar un ajuste fiscal serio. ¿Entonces cómo quiere reducir el gasto en intereses de deuda? Reduciendo el costo de la deuda. Ya en 2025, con el PBI creciendo al 4,3%, Trump exigía al anterior líder de la Fed, Jerome Powell, que bajara la tasa de interés.
Warsh está en la posición más incómoda que se me pueda ocurrir. Es una persona con credenciales suficientes para estar en la Fed. Pero ahora enfrenta una disyuntiva brutal: hacer lo que le encargó Trump, o ser profesional. El comunicado del último comité me hace temer que Warsh ha tomado una decisión: alterar la percepción de la realidad para justificar lo que hará en un tiempo.
Y el peligro es mucho mayor de lo que parece. No está en juego una decisión de tasa de interés. Lo que está en juego es la independencia de la Reserva Federal. Y los argentinos sabemos bien el desastre que deriva de no tener un banco central independiente y profesional.
La independencia de la Fed es lo que le ha permitido al dólar ser la moneda de referencia del mundo durante casi un siglo. El mundo le presta a Estados Unidos porque confía en la Fed. El día que esa confianza se rompa, ese privilegio se termina. Y ese proceso ya está pasando en silencio. Como ya conté en otro artículo, por primera vez desde el año 1996, los bancos centrales del mundo tienen más oro en sus reservas que dólares o bonos del Tesoro de Estados Unidos. Pero este fenómeno podría empeorar y acelerarse si la Fed termina de romper lo más difícil de ganarse: la confianza.
¿Cuál es la pieza central que me lleva a tener tanto miedo? La tesis de Warsh sobre la IA. Warsh sostiene que la IA será una gran fuerza desinflacionaria. Si la IA genera un salto en la productividad, eso será deflacionario, entonces la Fed debería bajar la tasa de interés. Cuidado, no es que esté en desacuerdo, sólo que no hay evidencia al respecto.
Los bancos centrales serios siempre han actuado sobre la base de la evidencia. Warsh parece querer sentar las bases para actuar en base a la futurología. Warsh parece prepararse para generar la presión política necesaria para reducir la tasa de interés de referencia en base a que “la IA da margen para hacerlo”, sin importar lo que los datos reales indiquen.
¿Cómo nos impacta como inversores? No hay certeza sobre lo que pasará, pero si hay un riesgo. Y como inversores responsables debemos actuar en base al análisis de ese riesgo. Por eso tenemos la obligación de reforzar nuestros esfuerzos, para que nuestras inversiones no estén sobre concertadas en el dólar. Debemos diversificar. Los riesgos están presentes, decidir ignorarlos parece ser de necios.