El pasado viernes 6 de febrero, el precio del Bitcoin llegó a los USD 60.000, y se encendieron alarmas por todos lados. ¿Cómo este activo que alcanzó máximos históricos de USD 125.000 hace apenas unos meses (octubre del 2025) podía derrumbarse más de 50% en tan poco tiempo?
Obviamente se desató el pánico. Aparecieron analistas avisando que ellos siempre dijeron que esto iba a pasar, otros a contarte que iba a seguir bajando hasta llegar a cero, y otros para decirte que cómo alguien puede haber comprado esto y creer que podía salir bien.
Los inversores históricos del mundo cripto, y conocedores, por supuesto, no se hicieron mucho problema. Simplemente están acostumbrados, y conocen las reglas de juego. Se trata de un activo de altísima volatilidad, y cuando corrige, por más que sea dentro de su tendencia alcista de larguísimo plazo, corrige fuerte. A fines del 2013 inició un período correctivo de más de 80%, y que duró más de un año. A fines del 2017 otro de más de 80% por un año. A fines del 2021 otro que arañó el 80% por un año.
A quienes les gusta seguir patrones notarán algo: 2013, 2017, 2021. Cada cuatro años exactos. Con lo cual la corrección iniciada a fines del 2025 para muchos era una profecía esperando cumplirse. Incluso no podemos descartar que sea una profecía autocumplida, es decir que como muchos esperan que algo pase, actúan en consecuencia anticipándose y hacen que se cumpla indefectiblemente.
Evolución histórica del precio del Bitcoin en escala logarítmica
Desde nuestro lugar, la última vez que hablamos de Bitcoin fue en mayo del 2025. Si querés revisitar ese artículo te dejo el link:
En ese momento, utilizando el indicador de emisión monetaria y liquidez global, anticipamos que Bitcoin podría ir a buscar máximos históricos, como finalmente pasó en el mes de octubre. Pero, ¿nos sirvió luego este indicador para anticiparnos a la baja? No.
Precio del Bitcoin en azul y oferta monetaria global en rojo con rezago de 70 días
No sólo no sirvió, sino que de acuerdo a este indicador el Bitcoin debería estar haciendo máximos históricos. ¿Y entonces qué pasó? Existen diversas posibles razones. Incluso, como pueden ver en nuestro anterior artículo sobre Bitcoin, decíamos que:
¿Entonces debo hacer un all-in Bitcoin? NO. Pese a que es un buen indicador, no es infalible, ni es el único. El Bitcoin también tiene grandes riesgos tecnológicos (como por ejemplo la computación cuántica), de adopción, regulatorios, legales, de hackeos, por sólo nombrar algunos. Lo cual queda en evidencia al ver que se trata de un activo de una muy elevada volatilidad. Esa misma volatilidad es lo que hace que por definición sea una inversión de alto riesgo, por lo tanto no apto para todos los inversores.
Una razón puede ser la que presentamos arriba, de los ciclos de precio del Bitcoin. Otra puede ser la de riesgo tecnológico, de hecho Christopher Wood, jefe global de estrategia de renta variable del banco de inversión Jefferies, eliminó por completo al Bitcoin de su cartera modelo (tenía un 10%) por las crecientes preocupaciones en torno a la computación cuántica. Citó un estudio de Chaincode Labs que estima que entre el 20% y el 50% del Bitcoin en circulación podría ser vulnerable a la extracción de claves habilitada por la tecnología cuántica.
Otra razón es que la Inteligencia Artificial ha opacado al Bitcoin. Muchos fondos de riesgo que estaban tomando posiciones en este activo se han visto tentados en el último tiempo a reasignar con fuerza sus carteras hacia acciones de tecnología relacionadas con la IA. No me refiero a las gigantes conocidas, sino a empresas mucho más pequeñas que se constituyen como proveedoras de las monstruosas inversiones que esas gigantes están realizando para ganar la guerra por ser la líder absoluta.
¿Qué esperamos para el Bitcoin hacia adelante? ¿Creemos que está muerto? No. Pero es cierto que si compramos la teoría del ciclo, la corrección podría durar varios meses más. Si compramos la teoría del riesgo tecnológico, hay muchas dudas y mucho por mejorar para blindarse del mismo, es decir tiempo. Si compramos la de la realocación de carteras, aún puede quedar tiempo por delante.
Debemos agregar que existe un importante adagio bolsero: “evitar atrapar un cuchillo cayendo”. Esto hace referencia a que debemos evitar comprar un activo que se encuentra bajando fuertemente. Se aconseja esperar a que haya señales técnicas de lateralización al menos, o de cambio de tendencia. Más aún en un activo de tan alto riesgo y volatilidad como este.
Como aspecto positivo no podemos dejar de resaltar uno de gran relevancia: en un mundo de exceso de liquidez, sigue siendo muy interesante como alternativa a las monedas fiduciarias. Y más aún con las tremendas subas que han experimentado otros activos como el oro y la plata. De hecho puede ser muy interesante ver el precio del Bitcoin expresado en oro:
Conclusión: una que repetimos miles de veces, pero que no nos cansaremos de repetirla: PACIENCIA. Siempre recordar que el mercado es un paciente psiquiátrico que genera máximos exuberantes e insostenibles, y mínimos ridículos que representan tremendas oportunidades. Seguimos viendo en el Bitcoin un activo de alto riesgo muy interesante para las carteras de inversión diversificadas, pero habrá que administrar el momento de incrementar posicionamiento con cuidado.