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De los errores se aprende, y quizás es cuando más se aprende. Y como el objetivo de este espacio, no sólo es hablar de inversiones, sino también aprender. Hoy vengo con un ejemplo que nos pasó a nosotros recientemente.

Primero vamos con un poco de historia. Hace poco más de 2 años publicamos una tesis de inversión con alta convicción: había que estar sobre comprados en China, y en especial en el sector tecnológico:

https://ferjgalante.com.ar/%f0%9f%9a%80-una-oportunidad-de-inversion-imposible-de-ignorar-%f0%9f%9a%80/

La tesis se cumplió a la perfección. Acertamos el análisis macro (China), el análisis sectorial (tech) y el timing. Pero fallamos en un gran pequeño detalle: el móvil, el vehículo, el instrumento. Fuimos por los dos ETFs más operados, más famosos, y más líquidos: los ETFs FXI (que incluso tiene Cedear) para China en general, y el KWEB para el sector tecnológico. Cuando deberíamos haber ido por mejores opciones como CNYA, CQQQ o KSTR.

La diferencia de resultados queda en evidencia:

El contexto

China salía de años de castigo: la crisis inmobiliaria, los errores regulatorios sobre las tecnológicas, la guerra fría comercial con Estados Unidos y un pesimismo inversor que rozaba la capitulación. Sobre ese piso deprimido, el gobierno viró hacia políticas expansivas y, sobre todo, hacia una apuesta explícita y estratégica: la autosuficiencia tecnológica. Semiconductores, inteligencia artificial, vehículos eléctricos, energía nueva. Lo que Beijing bautizó como las «nuevas fuerzas productivas».

Ese fue el motor real del bull market chino de estos dos años. El shock de DeepSeek a comienzos de 2025, el auge de los modelos de lenguaje locales, la carrera por el chip propio y el boom de las memorias y el HBM. Todo eso pasó. La foto macro que dibujamos se pintó tal cual.

El problema es que el instrumento que elegimos no estaba conectado a ese motor.

Dónde fallamos: de la macro a la micro, y una tercera capa que casi nadie mira

Un ETF no es «el mercado». Es un índice, con una metodología concreta, que decide qué comprar y qué dejar afuera. Dos ETFs con la etiqueta «China» pueden tener adentro cosas que no se parecen en nada.

Miremos qué son, de verdad, los dos que elegimos:

  • FXI (iShares China Large-Cap): replica el índice FTSE China 50: las 50 mayores empresas chinas listadas en Hong Kong. Suena a «lo mejor de China», pero en la práctica es una canasta dominada por bancos y empresas estatales, con un sesgo fuerte hacia el sector financiero y una participación relativamente liviana en tecnología. Comprando FXI comprás «China grande y vieja», no «China tech». Y, dato clave, no toca el mercado onshore ni el complejo de semiconductores que estaba a punto de despegar.
  • KWEB (KraneShares CSI China Internet): este sí es «tech”, pero un tipo muy específico de tech. Es el internet de consumo offshore: apenas unas 35 empresas, con las cinco primeras (Tencent, Alibaba, PDD, Meituan, NetEase) concentrando cerca del 40% del fondo. Solo invierte en acciones listadas afuera (ADRs en EE.UU. y Hong Kong), con lo cual se pierde por completo el mercado onshore de acciones A. Es decir: es justamente el segmento más expuesto a la regulación de Beijing, a la guerra de márgenes entre plataformas y al humor del capital global. El oligopolio de internet, no la frontera tecnológica.

Y lo que deberíamos haber comprado

  • CNYA (iShares MSCI China A): el acceso directo al mercado onshore amplio de acciones A. No es un fondo tecnológico, pero es donde vive buena parte de la industria china de punta y donde fluyó el apoyo doméstico de política económica. Simplemente estar adentro del mercado local ya marcaba una diferencia enorme frente a la canasta de Hong Kong.
  • CQQQ (Invesco China Technology): tecnología china de forma amplia, unas 188 posiciones que incluyen acciones A, semiconductores y hardware, no sólo internet. Curiosamente comparte varios nombres de internet con KWEB (PDD, Tencent, Meituan, Baidu), pero al sumarle el segmento onshore y de chips, y al estar mucho más diversificado, terminó siendo otra cosa por completo.
  • KSTR (KraneShares SSE STAR Market 50): la expresión más pura de la tesis. Replica el STAR Market de Shanghai (el «Nasdaq chino»), una canasta que es casi 77% tecnología, con los campeones de la autosuficiencia: SMIC, Cambricon (la «Nvidia china»), Advanced Micro Fabrication, y toda la cadena de semiconductores y memorias que hoy está en el centro de la escena. Si la tesis era «China va a apostar todo a su frontera tecnológica», KSTR era esa tesis.

Conclusión

Lo más importante es que ya aprendimos de este error, y ya reacomodamos nuestra cartera. La visión sobre las tecnológicas chinas, no sólo sigue siendo válida, sino que creemos que aún puede acelerarse. ¿Por qué? Porque los modelos de IA chinos no paran de crecer en uso, incluso empezando a superar a sus pares norteamericanos. Esto por una cuestión de gran importancia: eficiencia de costos. La gran e histórica ventaja competitiva china, entrando en acción una vez más.

Al margen de lo anterior debemos tener en cuenta que China sigue siendo un mercado de altísimo riesgo. Intervención estatal, geopolítica, riesgo de Taiwán, tensiones con EEUU, son sólo algunos factores a considerar. Por eso como siempre decimos hacer un exhaustivo análisis antes de invertir.




Este contenido tiene fines informativos y educativos y no constituye una recomendación de compra ni de venta. Invertir en el mercado de capitales implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital. Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros.