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Mientras estaba sentado escribiendo las líneas del newsletter de esta semana ocurrió algo que me obligó a cambiar radicalmente lo que tenía pensado. El sábado 3 de mayo pasado, durante la reunión anual de Berkshire Hathaway en Omaha, se dió el anunció que muchos esperaban, pero nadie deseaba: el retiro de Warren Buffett. Quienes me siguen en mis artículos, podcasts y videos, sabrán que soy un seguidor acérrimo de sus enseñanzas y su estilo de inversión. Quienes han mantenido reuniones conmigo, y me han consultado qué libro recomiendo para empezar en este apasionante mundo, siempre la respuesta ha sido la misma: “El inversor inteligente” de Benjamin Graham. Y Warren no sólo fue el alumno prodigio de Graham, sino el mejor ejemplo de ese libro aplicado a las inversiones reales.

Por todo lo anterior me pareció más que necesario al menos rendirle un pequeño homenaje desde este lugar. Aunque el desafío también era no repetirme con las miles de veces que he hablado de la filosofía de inversión de Warren. Veremos cómo me va en ese sentido.

El retiro de Warren del holding de inversiones será a fin de año del cargo ejecutivo, aunque seguirá como inversor y en un cargo pasivo. Incluso dijo que estará a disposición como asesor cuando vengan tiempos de aprovechar oportunidades. Y la palabra oportunidad será su sello característico. 

Junto con la reciente guerra comercial de Trump, vimos una fuerte corrección en las acciones de Estados Unidos, y en especial en algunas tecnológicas. Todos esos activos ya reflejaban ratios de valuación más que exuberantes, pero la mayoría de los inversores seguían comprados. Es difícil saber bajarse de un activo cuando no para de subir. Cuando la corrección finalmente llegó, el nombre de Warren volvió al centro de la escena. Berkshire había desarmado muchas de sus inversiones en los últimos años, y acumulado una gran cantidad de liquidez.

Pero lo que muchos se olvidan es que mientras tanto, mientras la fiesta seguía, muchos se burlaron de Warren y su estrategia. ¿Cómo el gran “Oráculo de Omaha” podía estar con liquidez y perdiéndose la gran fiesta de los mercados? Quienes se preguntaban eso, no entienden, ni entenderán su estilo de inversión. Quienes se preguntaban eso no podrían llevar adelante su estilo de inversión. 

Si tuviera que resumir las enseñanzas más importantes del estilo Warren creo que me quedo con las siguientes:

  • No es necesario ser un genio, ni tener grandes conocimientos, para invertir bien. El ingrediente fundamental es saber manejar las emociones.
  • El inversor es un cazador de oportunidades. Las oportunidades son aquellas donde el precio al que comprás una participación en una empresa es menor al valor real de esa empresa y sus negocios.
  • Una vez que detectaste y compraste esa gran empresa, sólo debés sentarte a esperar que el mercado refleje el valor real en el precio. Esa es tu ganancia.
  • La paciencia es clave. El mercado (es decir todos nosotros) es un paciente psiquiátrico y emocional en el corto plazo. Pero en el largo plazo terminará reconociendo el valor real de una buena empresa.
  • Si compraste una gran empresa, no debe importarte lo que haga el mercado en el corto plazo. Incluso si el precio baja, deberías alegrarte. Tenés la oportunidad de comprar más de esa empresa, a un mejor precio.
  • FUNDAMENTAL: si compraste una acción deberías poder explicar claramente qué hace esa empresa y por qué es un gran negocio. A diario veo miles de inversores que no pueden responder esas dos simples preguntas de sus inversiones.
  • Si compraste una acción de una empresa, decidiste ser socio de esa empresa. Por eso deberías estar dispuesto a seguir siendo socio de esa empresa durante muchos años. Incluso durante años de contexto negativo.
  • Evitar el apalancamiento excesivo. ¿Por qué? Porque la solidez financiera y la prudencia son fundamentales para poder resistir la volatilidad y las crisis económicas en el largo plazo.
  • Educación y análisis constante. Pese a que cuando uno decide ser socio de una empresa debe hacerlo pensando en el largo plazo, es clave seguir analizando si la empresa sigue siendo la misma, si sigue estando bien liderada, y si el negocio sigue siendo rentable y con perspectivas de futuro.

En nuestro newsletter anticipamos que el 2025 iba a ser un año muy difícil, y la realidad ha superado nuestras expectativas. Tanto los mercados internacionales, con Estados Unidos a la cabeza, como el mercado local en Argentina han tenido meses de mucha volatilidad. Y por momento de fuertes bajas. Y una vez más vemos a los clientes siendo víctimas emocionales de estos contextos.

Son esas emociones las que llevan una y otra vez a cometer el pecado capital de las inversiones: comprar en euforia y vender en pánico. Moverse como rebaño. Comprar cuando todos compran y vender cuando todos venden. 

Es en estos contextos donde tenés que sentarte a analizar y a pensar con la cabeza fría. Si tenés buenos activos en tu portfolio, si tenés una buena estrategia, y si tenés visión de largo plazo, para lograr grandes resultados en tus inversiones los movimientos frenéticos del mercado de corto plazo no deberían preocuparte en lo más mínimo.

Gracias Warren Buffett por tantas enseñanzas. Y un tip final para los que quieran aprender más sobre este gran inversor: en el sitio de Berkshire Hathaway pueden encontrar sus cartas anuales escritas a sus inversores. Son todas grandes joyas.