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Recientemente, me preguntaron si el actual momento del mercado argentino me hace acordar a la crisis de los años 2018/2019 durante el fallido gobierno de Mauricio Macri, y a la antesala del cambio hacia el desastroso gobierno de Alberto Fernandez. Y la respuesta es un NO rotundo. Creo que en gran medida ya lo he explicado en anteriores artículos, pero podemos resumirlo en que la macroeconomía es radicalmente distinta a la de aquel entonces. Como también lo son las valuaciones de algunas de las acciones que más nos gustan, al margen de hacia donde vaya la política.

Pero al margen de esto me quedé reflexionando sobre con qué momento del mercado puedo comparar lo que estamos viviendo en estos días, y el único que se me vino a la cabeza fue la crisis del 2008. ¿Qué paralelismo encuentro entre la incertidumbre de la Argentina actual y aquella crisis con origen en el mercado inmobiliario de Estados Unidos? La irracionalidad.

Quienes recuerden aquella terrible crisis del 2008, recordarán que se llegó a hablar que iban a caer todos los bancos de Estados Unidos, que era el fin del sistema financiero norteamericano, que era el fin del capitalismo a nivel mundial. A modo de ejemplo, las acciones del banco Citi en New York cayeron más de 90% en aquel entonces.

Acciones de Citigroup

El S&P 500 cayó más de 50%.

Índice S&P 500

Y las acciones de empresas tecnológicas como Amazon más de 60%.

Acciones de Amazon.com

Una verdadera debacle. ¿Y dónde estaba la irracionalidad? En acciones de empresas como esta última que acabamos de nombrar. Amazon era una empresa que no estaba relacionada ni al negocio de las hipotecas, ni al del real estate, ni al bancario. Incluso era una empresa que no tenía grandes necesidades financieras, ya que contaba con una generación de flujo de caja que le permitía sostener sus inversiones. Y es más, se trataba de un empresa de alcance global y diversificada a nivel mundial.

¿Y entonces por qué cayó más de 60%? Porque el mercado es irracional. Porque el ser humano es irracional. Y porque el mercado son seres humanos tomando decisiones de inversión. Tomando decisiones dejándose llevar por el pánico, y por el comportamiento del rebaño. Porque cuando los medios nos dicen que es el fin del mundo, decidimos creer en eso a ciegas y vender todo, sin ponernos a pensar, a analizar, a ver la calidad de los activos que tenemos en carteras.

Y cuando la estupidez y la locura pasan, lo que prevalece son los fundamentos de las empresas de las que somos accionistas. Y por eso Amazon al año siguiente ya había recuperado la totalidad de la baja superior al 60% a la que hicimos referencia. Y a los 3 años de comenzada la crisis, que venía a poner fin al capitalismo, Amazon había subido más de 70%.

Es decir que alguien que compraba Amazon el día antes de que explotara la crisis del 2008, se desconectaba de todo, y volvía a mirarla a los 3 años, vería una inversión que le dejaría más de 25% anual de retorno en dólares. Nada mal. Y ni hablar si miramos en plazos aún más largos.

Acción de Amazon.com del 2007 a hoy

La crisis del 2008 parece insignificante, ¿no? A esto nos referimos cuando siempre explicamos que el principal ingrediente para el éxito en el mundo de las inversiones es aprender a manejar las emociones. A no comprar cuando todos compran, ni a vender cuando todos venden. A pensar con frialdad, sin dejarnos llevar por los titulares grandilocuentes y amarillistas que sólo buscan atrapar lectores.

¿Y cuál es el paralelismo con la Argentina 2025? Que nos han hecho creer que el 26 de octubre es el fin del mundo. Pero el lunes 27 de octubre vamos a darnos cuenta que no pasó nada. Que la vida sigue, que la economía sigue. Que fueron unas simples elecciones legislativas. Que al margen del reparto de bancas, el gobierno deberá seguir negociando con los gobernadores en busca de gobernabilidad. Que esos gobernadores pasadas las elecciones estarán más que dispuestos a negociar.

Pero más aún que la macro argentina ha mejorado radicalmente contra un año atrás. Y que hay empresas brillantes a precios de remate, porque el mercado por momentos es irracional. Si querés profundizar, podés leer mi artículo “Acciones: ¿timba o socio de grandes de grandes compañías?”.

Manejar las emociones, paciencia, analizar, tener un plan, ejecutarlo y seguir analizando constantemente. Ese es el manual para ganar.