En Argentina no abundan las buenas noticias para las empresas. Por eso, cuando aparece una, vale la pena frenar y entenderla bien. Los Fondos de Asistencia Laboral, los famosos FAL, son una de esas noticias.
En estos días estuve charlando con muchos empresarios y contadores sobre el tema. Me di cuenta de algo que me preocupa: la mayoría sabe que «algo viene», pero muy pocos le están dando a esta decisión la importancia que tiene. Y los tiempos ya están corriendo.
Así que vamos por partes.
¿Qué es el FAL?
El FAL nace con la Ley 27.802 de Modernización Laboral. En pocas palabras, permite que una parte de las contribuciones patronales que hoy pagás vaya a un patrimonio propio de tu empresa. Ese patrimonio es separado, inembargable e inajenable, y se invierte a través de un Fondo Común de Inversión (o un fideicomiso financiero) administrado por una entidad habilitada por la Comisión Nacional de Valores (CNV).
¿Para qué sirve? Para ir armando, mes a mes, una reserva que después te ayude a pagar indemnizaciones. Y mientras tanto, esa plata rinde.
Hay tres cosas que conviene tener clarísimas.
Es obligatorio. Alcanza a todos los empleadores del sector privado. Quedan afuera el régimen de la construcción (Ley 22.250) y el de casas particulares (Ley 26.844).
No es un costo extra. Es lo que más tuve que aclarar en estas semanas. No pagás más: lo que aportás al FAL es exactamente lo que dejás de aportar al SIPA por esos empleados. Es una reasignación dentro del F.931.
No cambia el régimen indemnizatorio. El FAL no te libera de nada. Si al momento de una desvinculación el saldo no alcanza, la diferencia la ponés vos. Funciona como una reserva financiera, no como un seguro.
¿Cuánto se aporta y cuánto se puede juntar?
Las MiPyMEs aportan el 2,5% de la masa salarial SIPA y las grandes empresas el 1%. La categoría es la de siempre, la del régimen PyME según facturación y sector.
Para dimensionarlo, un ejemplo simple. Una PyME con 40 empleados y un sueldo bruto promedio de $1.500.000 tiene una masa salarial de $60 millones por mes. Aporta $1,5 millones por mes al FAL. Con 13 aportes al año (contando el aguinaldo), son $19,5 millones en un año, antes de cualquier rendimiento.
Otra forma de verlo, que me parece más útil: esa empresa junta el equivalente a 13 sueldos por año. La cuenta es fácil: empleados × alícuota × 13. No depende de cuánto pagues de sueldo. Si tenés 100 empleados y sos PyME, son más de 32 sueldos por año.
Pensalo así: ¿cuántas desvinculaciones con más de un año de antigüedad tiene tu empresa en un año normal? Para muchas PyMEs, el FAL va a cubrir buena parte de ese costo. Y lo que no se usa, sigue generando rentabilidad.
¿Cuándo se puede usar?
El FAL cubre indemnizaciones por despido sin causa y despido indirecto, preaviso e integración, mutuo acuerdo, fallecimiento, incapacidad e inhabilitación, y otras causales de la Ley de Contratos de Trabajo.
Hay dos condiciones: el trabajador tiene que tener al menos 12 meses de antigüedad, y la empresa tiene que haber aportado al menos 6 meses (el período de carencia).
El circuito de pago es simple. La empresa presenta una declaración jurada ante la gestora con el monto adeudado. La gestora valida la cuenta, la registración y que la DDJJ esté completa, y paga directo al trabajador desde el fondo.
El cronograma: acá está la urgencia
- Octubre 2026: hay que elegir la gestora, obtener el ID FAL e informarlo a ARCA antes del primer aporte.
- 1° de noviembre de 2026: entra en vigencia, salvo que lo posterguen 30 días. El primer F.931 ya va con aporte al FAL.
- Noviembre 2026 a abril 2027: carencia. El fondo acumula aportes y rendimientos, pero todavía no se puede usar.
- Mayo 2027: vigencia plena.
¿Y si no elegís? No es que no pase nada. ARCA retiene la porción del FAL en una cuenta transitoria. Pasado un mes sin ID, le avisa a la CNV, y la CNV te asigna una gestora de oficio. Es decir, alguien va a administrar tu plata igual, solo que no lo vas a haber elegido vos.
Impuestos: todo a favor
Los rendimientos y las contribuciones están exentos de Ganancias. Aportes, rendimientos y cobros no están gravados con IVA; solo la comisión de la gestora lleva IVA. Las cuentas del FAL tampoco pagan impuesto al cheque.
Un detalle: la ley permite pedir la suspensión de aportes cuando el fondo acumulado alcanza para cubrir las contingencias estimadas. Honestamente, no le veo mucho sentido. Suspender significa volver a aportar esa plata al SIPA, donde no rinde nada para tu empresa. Seguir aportando es seguir construyendo un patrimonio propio, inembargable y con rendimiento.
¿En qué se invierte?
Acá quiero detenerme, porque muchas veces se habla de rendimiento y nada de riesgo.
Resumiendo brutalmente, son fondos en pesos y mayormente en deuda del Tesoro Nacional: tasa fija, TAMAR, CER y hasta un 10% en dólar linked. Hay un mínimo de 10% en activos líquidos. También se pueden sumar, con topes, deuda provincial (15% total, 5% por jurisdicción), obligaciones negociables con calificación AAA (20% total, 10% por emisor) y depósitos bancarios (15% por entidad). Todo está en la Resolución 1276/2026 del MECON y el Decreto 408/2026.
¿Cuál es el benchmark? Para mí, la inflación. El pasivo que queremos cubrir son indemnizaciones, que se calculan sobre sueldos, y los sueldos se ajustan en el tiempo. Como no podemos atarnos al índice salarial de cada sector, la inflación es el mejor proxy. El objetivo es que tu reserva no pierda contra el pasivo que tiene que cubrir.
¿Y el plazo? Al principio hay una ventaja clara: 6 meses de carencia en los que sabemos que la plata no se va a usar. Después, la clave es entender la dinámica de cada empresa: cuánta rotación tiene, con qué frecuencia y por qué montos se desvincula gente, y qué contexto macro puede acelerar o frenar esos pagos. Una empresa con mucha rotación no se gestiona igual que una con una plantilla estable.
Por qué la elección de la gestora no es un trámite
La norma es igual para todos. La diferencia va a estar en quién administra.
Esto no es solo elegir «un fondo que rinda». Es elegir con quién vas a gestionar un pasivo laboral durante años. Necesitás una política de inversión pensada para tu empresa, custodia independiente de los activos, reportes periódicos, soporte regulatorio, y sobre todo alguien que esté, que te escuche y que te dé soluciones cuando llegue una desvinculación.
Y acá me voy a permitir ser directo. Muchos que trabajaron con fondos de grandes estructuras saben lo que pasa cuando surge una duda puntual: el ejecutivo local no tiene respuesta y te derivan a alguien en Buenos Aires que no siempre te atiende como corresponde.
Por qué Chimpay
Desde Chimpay vamos a gestionar fondos FAL, y lo vamos a hacer como hacemos todo: cerca.
Somos la primera gestora de fondos comunes de inversión de Cuyo, 100% mendocina, con un equipo de 30 profesionales en Mendoza y un grupo con más de cuatro décadas en el mercado financiero argentino. Estamos registrados ante la CNV como Agente de Administración de Productos de Inversión Colectiva, trabajamos con custodia independiente y operamos con BYMA, Matba Rofex, MAV y MAE.
Pero más allá de los números, lo que ofrecemos es que cuando tengas una duda, hables con alguien que conoce tu empresa y está a pocas cuadras.
Si tenés empleados, esta decisión la tenés que tomar en octubre. Escribinos y la analizamos juntos. https://www.chimpay.com.ar/fondo-de-asistencia-laboral/